He ido la entrevista de trabajo que quedaba lejísimos,me he perdido en la salida de la M-30, no encontraba sitio para aparcar, he dado mil vueltas, cuando llego toda sudada y descompuesta, me toca una secretaria que no encuentra mi cita. Después de 2 horas, comprueba en la agenda que se les ha olvidado anularme la cita, que ya habían encontrado al candidato perfecto, que lo siente mucho. Cuando llego al sitio donde he dejado mi coche me encuentro la pegatina. La grúa ha retirado mi coche. ¡Multazo!
Bien. Vamos a hacer algo sencillo, que pueda controlar y que me haga feliz. Saco un cigarro del bolsillo mientras me dirijo a la terraza más cercana. -Una cerveza, por favor. -¿Caña? – No, mínimo un doble, que tengo para rato.
¿Dónde está el depósito, Google? Muy bien, me pilla de casa casi igual de a mano que la empresa en la que ni se han molestado en conocerme para explotarme. Y como tuviera que pagar todos los días la grúa, no me iba a salir a cuenta venir a trabajar.
¡A otra cosa mariposa! Voy a enviar un par de invitaciones de Linkedin más, llamó a un taxi que me lleve a por mi coche y me voy a mi casa a pegarme un buen baño. Hoy me he ganado pedir una pizza para cenar y ver un par de capítulos de más de cualquier serie, hasta que se me cierren los ojos o lo que surja.
Nota mental: mañana ten mucho cuidadito de con qué pie sales de la cama, bonita, que ya has cubierto el cupo para toda la semana.
