Publicado en Poesía

Soneto de mierda

Yo te cagué una mañana de octubre,

Saliste verde como tu fría envidia

Bufando como ágil toro de lidia

Líquido del color de la herrumbre.

 

Pegajoso como era tu costumbre

Te escurriste por mi pierna con desidia

Todavía te huelo y me fastidia

Reconocer tu ácida podredumbre.

 

Apestaste mi mundo, negra marea,

Me alivié al cagarte y acabo el hastío,

¡Ahora por fin mi corazón bombea!

 

Solo me resta decir, querido mío,

Aunque como despedida cruel sea:

Una gran mierda eres, estás vacío.

 

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