Yo te cagué una mañana de octubre,
Saliste verde como tu fría envidia
Bufando como ágil toro de lidia
Líquido del color de la herrumbre.
Pegajoso como era tu costumbre
Te escurriste por mi pierna con desidia
Todavía te huelo y me fastidia
Reconocer tu ácida podredumbre.
Apestaste mi mundo, negra marea,
Me alivié al cagarte y acabo el hastío,
¡Ahora por fin mi corazón bombea!
Solo me resta decir, querido mío,
Aunque como despedida cruel sea:
Una gran mierda eres, estás vacío.
