Publicado en Poesía

Pies descalzos

Pies descalzos, niños jugando por la calle juegos inventados, un futuro incierto soñado ¿que pasara ahora? ya no se preguntan, injusticias es lo que respiran en un ambiente hostil de pobreza.

Niños corriendo por las calles, chancletas rotas que se quedan en el camino, sonrisas llenas de tristezas «ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que comi» piensan.

Injusticias, políticos hipocritas…. El perro que muere de hambre al lado del restaurante de moda, el viejo que muere de hambre al lado del perro moribundo, el niño con la barriga llena de lombrices que espera paciente mientras el joven con sus zapatos de Dior tira sus sobras en la basura.

Sueños rotos, infancias destruidas en trabajos forzados para cumplir con su familia y que puedan tener algo con que engañar la barriga.

Sociedades ciegas que ignoran la tristeza y la vida que hay más alla de sus carros de lujo y sus seis comidas al dia.

Publicado en Poesía

Soneto de mierda

Yo te cagué una mañana de octubre,

Saliste verde como tu fría envidia

Bufando como ágil toro de lidia

Líquido del color de la herrumbre.

 

Pegajoso como era tu costumbre

Te escurriste por mi pierna con desidia

Todavía te huelo y me fastidia

Reconocer tu ácida podredumbre.

 

Apestaste mi mundo, negra marea,

Me alivié al cagarte y acabo el hastío,

¡Ahora por fin mi corazón bombea!

 

Solo me resta decir, querido mío,

Aunque como despedida cruel sea:

Una gran mierda eres, estás vacío.

 

Publicado en Poesía

Por la mañana

Las yemas de mis dedos te conocen

Recorriendo tu cuerpo vagan solas

Como en un suave campo de amapolas

Sin malicia las dejo que retocen.

 

Ya no puedo impedir que te rocen

Que dibujen en tu piel caracolas,

Que se mezan sobre ti como las olas

Que cada playa tuya reconocen.

 

Jamás temen la cálida tormenta,

Que surge de ti cuando despiertas

Devolviendo urgente boca sedienta.

 

Espían tus sentidos, siempre alertas,

Por miedo a que huyas, a que les mientas,

A volver y no encontrar tu isla desierta.

Publicado en Curso Escritura, Poesía

Sin más

Sin más. No he perdido la cabeza. O quizá sí. No lo sé. No quiero pensar. Pero si no lo hago,mi cabeza se siente con total libertad para volver a revivir ese momento una y otra vez. En bucle infinito. No empieza siempre en el mismo punto. Esta mañana comenzó con aquella mirada furtiva que quiso perderse porque estaba destinada a encontrarse. De esas miradas que no necesitan subtítulos, ya sabes lo que viene detrás. Y cuando empieza la función, sigues el guión a la perfección. El baile de manos entre los cuerpos desnudos es casi hipnótico. El brazo, el cuello, su cara, saco uñas para bajar la caricia por la espalda, y ahora viene el culo.

Abre los ojos, no te dejes llevar. Pero voy a empezar otra vez. Pero mi cabeza no quiere. Pero mi cuerpo me implora que continue. Otro salto, y tengo su cabeza en mi cuello, y ahora en mi vientre, y sólo un segundo más tarde entre mis piernas. No hay una parte de mi cuerpo que no se estremezca.

Soy consciente de no estar haciéndolo bien. No es lo correcto. ¿Y que lo es? ¿Dónde está esa línea entrr el bien y el mal? Quizá sólo aparezca y desaparezca a conveniencia, como sus labios juguetones pegados a los mios, o sus brazos intentando abarcar todo mi cuerpo a la vez, cómo si fuera un pulpo, o su lengua en esa teta que antes era mía y ahora, sólo tiene su marca grabada a fuego. Pero ¿cómo coño me defino yo sin tetas?

No debería darle más de lo que se ha llevado ya. Entonces, ¿por qué le sigo entregando mi tiempo? No voy a bajar a ese nivel. ¿A qué nivel? Ya no hay pisos más abajo. Definitivamente es un sótano oscuro dónde sólo está él, y su cara encima de mi, mirándome como si quisiera vivir así para siempre. Dentro de mi. Tan dentro que duele el corazón.

Publicado en Curso Escritura

Te observe… Parte I

Hola Amigo!

No se como empezar esto, lo he pensado tanto: hacer una poesía, un relato, un cuento… Miles de ideas, pero ninguna segura. Asi que he decidido contarlo a mi manera, contar todo lo que hay en mi cabeza, no tiene un principio son solo cosas que se me van ocurriendo en el camino de los dias y que se me antojan escribir sin un fin determinado.

El otro dia te observe y mori, me imagine tantas cosas que podian estar pasando por tu cabeza, en esa mente tan brillante que tienes y que ha simple vista no nos damos cuenta, pero siento que hay pensamientos que nunca haz compartido nisiquiera con la almohada, pensamientos tan alejados del mundo que te rodea. Cuanto daria por estar un minuto en esos momentos de soledad que tienes y de pensamientos prohibidos que me atrevería a decir que son prohibidos hasta para ti.

Te observe, observe esos ojos color verdes que se quedan fijos en algún punto muerto de este mundo que tanto nos acerca y nos une en los peores momentos del dia. Antes no te prestaba atención, creo que me daba miedo saber quien eras, solo te miraba y me olvidaba de que el mundo existia trataba de obviar que podiamos ser amigos, de tener algún contacto en estos meses, pero no se cuando paso, cuando dejaste de ser la persona que solo sabía que estaba y te convertiste en mi persona, si, eres mi persona, mi apoyo emocional, te convertiste en alguien muy importante en mi vida, eres unico y creo que desde ese dia te empece a observar, a prestar atención a tus movimientos, a tu cuerpo, tus palabra, tu mirada fija en ese punto donde nunca me dejas entrar, que me deja tan lejos de quien eres, de que sientes, de que anhelas, de que amas.

Me encantaria saber un poquito sobre ti, no eres de mucho hablar sobre las cosas que te mueven, me encantaria saber si alguna vez has amado tan fuerte que te han roto el corazón, creo que lo han hecho, que has pasado por cosas muy dificiles y que por vergüenza, orgullo o simplemente dolor las has enterrado en el fondo de tu mente y tu corazón, pero que alguna vez han resucitado como un monstruo que te acecha en la oscuridad esperando el momeno para salir ha destrozarte y hacer que por algunos momentos odies la vida, pero nunca lo sabre a ciencia cierta porque para mi eres la persona más feliz que existe en todo el mundo, el que nunca he visto caer y tambalearse, el que siempre esta ahí para recogerme.

Publicado en Curso Escritura

Ella

¿Es que no la ves? Como se despierta y sonrie, como corre por el pasillo ganandole al reloj y peliandole al tiempo esos minutos que me regala en ese beso de los Buenos dias mientras en un susurro me dice he perdido la cabeza desde el dia que te deje entrar en mi vida.

¿Es que no la escuchas? Como va por los rincones peliando con ella misma diciendo a voces «esto parece un pulpo» cuando ve toda mi ropa encima de su silla y se rie con ganas tratando de adivinar que es cada cosa y dice «no se si esta del reves o al derecho» y se rinde en el minuto cero de su juego.

¿Es que no la sientes? Yo no puedo dejar de tocarla que se me cae el brazo en sus caderas que pensar ahora viene el culo me hace estañar de emoción que con cada milímetro de su cuerpo puedo crear una historia donde poso mis manos firmes y declaro esta teta es mia y dice en lo más bajo de su voz «si es tuya como coño me defino sin tetas» y en un segundo me absorbe en su risa.

¿Es que no la ves? Como se mira en el espejo y se repite «venga bonita hoy voy a empezar otra vez seamos conscientes de hacerlo bien» y se marcha dejando un vacio en su lado de la cama.

¿Es que no entiendes? Que no puedes no mirarla, no escucharla, no sentirla, no amarla, es que desde el dia que la vi y me dijo «venga esto lo voy hacer en casa, vamos por unas copas» casi pongo la pierna en el brazo y la cabeza en el cielo. Es que desde ese día quería cambiar su mundo pero ojo que no estoy subiendo a ese nivel porque ella cambio el mio.

Publicado en Poesía

DIOSES

dioses

-Seamos conscientes de hacerlo bien,

Sentenció Jehová a su audiencia

Mientras el resto ya esperaba a ver

Cómo resultaba la experiencia.

Todos aguardaban menos Teresa

Que sin saber lo que allí hacía

Miraba perpleja a su alrededor

Para comprobar que no era Gandía

Que era donde ella debía estar

A estas alturas de aquel día.

¡Qué iba a pasar con sus 6 hijos!

A esta cuestión nadie le respondía.

-Hola rica, todos me llaman Venus.

Dijo sin más una imponente tía.

-Dios a secas es mi divino nombre,

Soltó un señor que no comprendía

Que Teresa pa´ fiestas no estaba

Entre gente tan, tan desconocida.

-Necesitas velo, le dijo Alá.

-Mira, guapo, en Coslada no se estila,

Mirando sus hermosos ojos negros

Como quien este mundo desafía,

Le espetó Teresa con mucha calma.

-Soy Teresa, dijo ella, supertímida.

-Yo Tata, un gran placer conocerte,

Y miró a Teresa con soez lascivia,

Justo antes de que papá Jehová

Le regalase su mirada fría.

Dios le dijo: -Yo te perdono.

Y todos suspiraron con desidia.

-Ya está bien de jueguecitos vanos

Que este trabajo no es una tontería.

Y ante estas palabras de Alá

Teresa pensó-¡Menuda pandilla!

Yo tengo rapidito que ir al médico,

A que me recete su medicina

Que si estos tíos son imaginarios

Quizás he perdido la cabeza mía.

Mientras todos ya se arremolinaban

En torno a la efervescente mesilla

Que en el centro rotunda se hallaba

Y mil piezas de barro contenía.

-Voy a empezar! Otra vez dijo Alá

Hablando entre una gran algarabía

De Dioses muy felices y contentos

Y una Teresa azul y sorprendida

Por un mareo repentino y grande

Que casi acaba con su fútil vida.

-Si estoy embarazada, me suicido.

Pensó mientras echaba la papilla

-¿Estás bien? le preguntó el Dios Tata

-¡Hombre, por Dios, que esa teta es mía!

Gritó Teresa mientras apartaba

De su pecho la manaza bandida

Que el caliente Tata travieso posó

Sobre ella sin esconder su alegría.

-Hijo, yo te perdono, dijo Dios

Que si lo piensas más bien parecía

Un cura plasta que un Dios de Verdad

-Se me cae el brazo y te suelto una hostia,

negrito de los cojones, dijo ella

Y al fin Tata su mirada escondía.

Pues en Coslada son así de bordes

Con los jetas que sus cuerpos codician.

-Mejor que te vayas acostumbrando,

Que esto parece un pulpo, sí, querida.

Susurró sutil Venus a Teresa

Metiendo los dedos en la herida.

Al acercarse despacio a la mesa

Teresa descubrió que allí en la esquina

Agachado y agarrando un martillo

Se encontraba otro Dios en cuclillas.

-¿Quién es ese pedazo de maromo?

Preguntó Teresa así de ojiplática

Admirando el cuerpazo del muchacho

Más guapo que vió en toda su vida.

-Tor, es su nombre. ¿Está bueno, verdad?

Esa pobre criatura todavía

No es capaz de comunicarse con nadie.

-Ah! Le conozco de la peluquería,

¿No es el australiano de Elsa Pataky?

Menudo marido se ha marcado la tía.

Y todos miraron a Teresa así

Como si hubiese pedido una ensaladilla.

-¡Calla, mujer! Voceó el gran Alá,

Levantándose veloz de su silla.

No ves que es un hombre atormentado

Pues ese bello actor de pacotilla

Es más hermoso de lo que él siempre fue

Careciendo de su esencia divina

Que un vulgar mortal no debería jamás

Superar ni en belleza ni elegancia

A todo un Dios con su martillo y todo

¡Qué hay que respetar la mitología!

-¡Al lío! Hay que trabajar que es tarde

Y sin falta acabar todo este día.

Y comenzaron todos a jugar

Con trozos de barro de la mesilla

Que eran todas partes del cuerpo humano

Como en aquel curso de anatomía

Que Teresa dio en la universidad

Cuando estuvo viviendo en Comillas.

Y comenzaron los Dioses a colocar

Las mil y una piezas que elegir podían

Para formar un pequeño muñeco

Que en la fuerte mesa se sostenía.

-Casi le pongo la pierna en el brazo,

Saltó Teresita un poco perdida.

-Esto lo voy a hacer en casa

Y pasar las tardes entretenida

Un día de estos de mucha lluvia

Con mis seis fieritas hiperactivas.

-¿Dónde estarán todos ellos ahora?

-Crear un Dios terrenal  es cosa fina,

Concéntrate ya y no pienses en nada

Que este limbo enseguidita termina.

Le confesó Dios sin dar más detalle.

-Limbo suena a muerta, y  yo estoy muy viva.

Dijo Teresa asustada y nerviosa

Con su cara completamente lívida.

-Viva estás, pero no sobre la Tierra.

Que para crear un Dios digno de Olimpia

Necesitamos tu ayuda más carnal

Que si no nos salen muy altivas,

Llenas de un orgullo grande y vanal

Las deidades que sobre el mundo habitan.

-No sé si está al revés, dijo Teresa.

Agarrando sin pudor la pilila

Del nuevo Dios de barro en construcción

Pegado con gotas de agua tibia.

 Y sin vergüenza Teresa añadió

-Yo en esta parte más barro echaría.

Que solo tengo una oportunidad

Y nunca más me lo perdonaría

Si dejara a un Dios sin buenas armas

Para el amor y otras guarrerías.

-¡Ahora viene el culo! Dijo Venus

Aplaudiendo como si una chiquilla

Hubiese tomado su bello cuerpo.

Los ojos de Alá brillaban con rabia

-Perdónalas, Alá, no tienen control

Se comportan como dos tontas crías.

Intervino ágil Dios para poner paz

Y que allí reinara la armonía.

-No me parece bien lo que hacéis

-Alá el pobre hombre no comprendía

Que para crear un semi Dios terrenal

Hubiese que hablar de mil porquerías.

Y siguió con la matraca sin piedad

-No está bien que su pene le defina.

-¿Cómo coño me defino sin tetas?

Y no es que yo sea una vulgar guarrilla

Pero si por algo me habéis traído aquí

es para escuchar mi opinión sentida

y os digo que un hombre feliz en la Tierra

Un enorme nardo siempre necesita

Y si es una mujer dos buenas tetas

Que no les va a importar que les defina.

Y ya todos los Dioses asintieron

Ganando Teresa al fin la partida

Y de esta forma terminaron al Dios

Resultando que era una maravilla

Pues todo él sin aliento te dejaba

Si sobre él tu mirada detenías

Y contemplabas su tremendo porte

Con todas las virtudes necesarias

Para que los terrícolas incrédulos

Recordaran que los Dioses existían

Y que alguno andaba entre ellos

Y a otros casi nunca se les veía

Despidieron a Teresa que encantada

Les dijo que a todos les rezaría

Y que volvía rápido a Coslada

A preparar unas empanadillas

Para sus seis muchachitos glotones

Y para postre una buena sandía.

-Necesito que algún Dios sin demora

Me acerque rápido a la guardería

Que el pequeño sale justo a las cinco

Y aquí ya se acabó la tareita.

-Yo no estoy bajando a ese nivel nunca,

Te acerco a una estación de Cercanías.

Y de paso dejo al nuevo allí abajo

Para que comience su nueva vida.

Y así fue como Teresa y los Dioses

Crearon juntos aquella maravilla

Llamada en la tierra Paul Newman

Y así este divino cuento termina.

-Seamos conscientes de hacerlo bien,

Sentenció Jehová a su audiencia

Mientras el resto ya esperaba a ver

Cómo resultaba la experiencia.

Todos aguardaban menos Teresa

Que sin saber lo que allí hacía

Miraba perpleja a su alrededor

Para comprobar que no era Gandía

Que era donde ella debía estar

A estas alturas de aquel día.

¡Qué iba a pasar con sus 6 hijos!

A esta cuestión nadie le respondía.

-Hola rica, todos me llaman Venus.

Dijo sin más una imponente tía.

-Dios a secas es mi divino nombre,

Soltó un señor que no comprendía

Que Teresa pa´ fiestas no estaba

Entre gente tan, tan desconocida.

-Necesitas velo, le dijo Alá.

-Mira, guapo, en Coslada no se estila,

Mirando sus hermosos ojos negros

Como quien este mundo desafía,

Le espetó Teresa con mucha calma.

-Soy Teresa, dijo ella, supertímida.

-Yo Tata, un gran placer conocerte,

Y miró a Teresa con soez lascivia,

Justo antes de que papá Jehová

Le regalase su mirada fría.

Dios le dijo: -Yo te perdono.

Y todos suspiraron con desidia.

-Ya está bien de jueguecitos vanos

Que este trabajo no es una tontería.

Y ante estas palabras de Alá

Teresa pensó-¡Menuda pandilla!

Yo tengo rapidito que ir al médico,

A que me recete su medicina

Que si estos tíos son imaginarios

Quizás he perdido la cabeza mía.

Mientras todos ya se arremolinaban

En torno a la efervescente mesilla

Que en el centro rotunda se hallaba

Y mil piezas de barro contenía.

-Voy a empezar! Otra vez dijo Alá

Hablando entre una gran algarabía

De Dioses muy felices y contentos

Y una Teresa azul y sorprendida

Por un mareo repentino y grande

Que casi acaba con su fútil vida.

-Si estoy embarazada, me suicido.

Pensó mientras echaba la papilla

-¿Estás bien? le preguntó el Dios Tata

-¡Hombre, por Dios, que esa teta es mía!

Gritó Teresa mientras apartaba

De su pecho la manaza bandida

Que el caliente Tata travieso posó

Sobre ella sin esconder su alegría.

-Hijo, yo te perdono, dijo Dios

Que si lo piensas más bien parecía

Un cura plasta que un Dios de Verdad

-Se me cae el brazo y te suelto una hostia,

negrito de los cojones, dijo ella

Y al fin Tata su mirada escondía.

Pues en Coslada son así de bordes

Con los jetas que sus cuerpos codician.

-Mejor que te vayas acostumbrando,

Que esto parece un pulpo, sí, querida.

Susurró sutil Venus a Teresa

Metiendo los dedos en la herida.

Al acercarse despacio a la mesa

Teresa descubrió que allí en la esquina

Agachado y agarrando un martillo

Se encontraba otro Dios en cuclillas.

-¿Quién es ese pedazo de maromo?

Preguntó Teresa así de ojiplática

Admirando el cuerpazo del muchacho

Más guapo que vió en toda su vida.

-Tor, es su nombre. ¿Está bueno, verdad?

Esa pobre criatura todavía

No es capaz de comunicarse con nadie.

-Ah! Le conozco de la peluquería,

¿No es el australiano de Elsa Pataky?

Menudo marido se ha marcado la tía.

Y todos miraron a Teresa así

Como si hubiese pedido una ensaladilla.

-¡Calla, mujer! Voceó el gran Alá,

Levantándose veloz de su silla.

No ves que es un hombre atormentado

Pues ese bello actor de pacotilla

Es más hermoso de lo que él siempre fue

Careciendo de su esencia divina

Que un vulgar mortal no debería jamás

Superar ni en belleza ni elegancia

A todo un Dios con su martillo y todo

¡Qué hay que respetar la mitología!

-¡Al lío! Hay que trabajar que es tarde

Y sin falta acabar todo este día.

Y comenzaron todos a jugar

Con trozos de barro de la mesilla

Que eran todas partes del cuerpo humano

Como en aquel curso de anatomía

Que Teresa dio en la universidad

Cuando estuvo viviendo en Comillas.

Y comenzaron los Dioses a colocar

Las mil y una piezas que elegir podían

Para formar un pequeño muñeco

Que en la fuerte mesa se sostenía.

-Casi le pongo la pierna en el brazo,

Saltó Teresita un poco perdida.

-Esto lo voy a hacer en casa

Y pasar las tardes entretenida

Un día de estos de mucha lluvia

Con mis seis fieritas hiperactivas.

-¿Dónde estarán todos ellos ahora?

-Crear un Dios terrenal  es cosa fina,

Concéntrate ya y no pienses en nada

Que este limbo enseguidita termina.

Le confesó Dios sin dar más detalle.

-Limbo suena a muerta, y  yo estoy muy viva.

Dijo Teresa asustada y nerviosa

Con su cara completamente lívida.

-Viva estás, pero no sobre la Tierra.

Que para crear un Dios digno de Olimpia

Necesitamos tu ayuda más carnal

Que si no nos salen muy altivas,

Llenas de un orgullo grande y vanal

Las deidades que sobre el mundo habitan.

-No sé si está al revés, dijo Teresa.

Agarrando sin pudor la pilila

Del nuevo Dios de barro en construcción

Pegado con gotas de agua tibia.

 Y sin vergüenza Teresa añadió

-Yo en esta parte más barro echaría.

Que solo tengo una oportunidad

Y nunca más me lo perdonaría

Si dejara a un Dios sin buenas armas

Para el amor y otras guarrerías.

-¡Ahora viene el culo! Dijo Venus

Aplaudiendo como si una chiquilla

Hubiese tomado su bello cuerpo.

Los ojos de Alá brillaban con rabia

-Perdónalas, Alá, no tienen control

Se comportan como dos tontas crías.

Intervino ágil Dios para poner paz

Y que allí reinara la armonía.

-No me parece bien lo que hacéis

-Alá el pobre hombre no comprendía

Que para crear un semi Dios terrenal

Hubiese que hablar de mil porquerías.

Y siguió con la matraca sin piedad

-No está bien que su pene le defina.

-¿Cómo coño me defino sin tetas?

Y no es que yo sea una vulgar guarrilla

Pero si por algo me habéis traído aquí

es para escuchar mi opinión sentida

y os digo que un hombre feliz en la Tierra

Un enorme nardo siempre necesita

Y si es una mujer dos buenas tetas

Que no les va a importar que les defina.

Y ya todos los Dioses asintieron

Ganando Teresa al fin la partida

Y de esta forma terminaron al Dios

Resultando que era una maravilla

Pues todo él sin aliento te dejaba

Si sobre él tu mirada detenías

Y contemplabas su tremendo porte

Con todas las virtudes necesarias

Para que los terrícolas incrédulos

Recordaran que los Dioses existían

Y que alguno andaba entre ellos

Y a otros casi nunca se les veía

Despidieron a Teresa que encantada

Les dijo que a todos les rezaría

Y que volvía rápido a Coslada

A preparar unas empanadillas

Para sus seis muchachitos glotones

Y para postre una buena sandía.

-Necesito que algún Dios sin demora

Me acerque rápido a la guardería

Que el pequeño sale justo a las cinco

Y aquí ya se acabó la tareita.

-Yo no estoy bajando a ese nivel nunca,

Te acerco a una estación de Cercanías.

Y de paso dejo al nuevo allí abajo

Para que comience su nueva vida.

Y así fue como Teresa y los Dioses

Crearon juntos aquella maravilla

Llamada en la tierra Paul Newman

Y así este divino cuento termina.

Publicado en Curso Escritura, Relato

Relato semanal

Viernes, tres de la tarde. Me encanta ese momento de la semana en el que estas apagando el ordenador y tienes todo el fin de semana por delante. – Pues no me va Internet, oigo decir a la pesada del fondo. – Nuria, a estas horas no tengo que estar pendiente del wifi, y dejalo ya, que no vas a heredar la empresa.
El resto de la tarde discurre entre cervezas, risas, tapas, saltos de calidad a los gin tonics, exaltaciones de la amistad y sin poder pronunciar la «r», hasta llegar a la amnesia. Claro que el día siguiente no es mucho peor. El que dijo que la resaca se pasaba con cerveza seguro que era el dueño de Mahou, pero yo siempre he sido muy de placebos y antes de que llegue la hora de la cena ya estoy con el móvil, cual arma de destrucción masiva, marcando el teléfono de mi ex. Creo recordar a alguien gritando «tu no estas pensando en lo que estas haciendo» y esta claro que no lo sabía porque el domingo me levanté en esa cama tan ajena como conocida. Sólo pude comenzar a gritar «Mierda» en mi cabeza cuando se abrió aquella boca que sonreia a mi lado.
– Bueno, y ¿ahora qué? porque esto significará algo ¿no?
– Por favor, Clara, callate un poco, dejame pensar.

Bien chaval, lo suficientemente ambiguo para que te deje trazar un plan de huida. Sí, pero no. Tengo que irme. No te he olvidado, pero no estoy en ese momento. Un polvo mal echado por compasion y un mañana te llamo.

Ya eran más de las doce cuando abro la puerta. ¡Mi casa! ¡Por fin! Técnicamente ya es lunes, pero me llega ahora ese momento tan dominguero de «No me vuelvo a emborrachar » Parece que con la edad todo se va retrasando. El martes aún sigo pensando en Clara o, mejor dicho, intentando atar los cabos que me traen las pequeñas islas de la gran laguna que es aquella noche. Lo único que tengo claro es que no quieri volver a esas discusiones de ventanas abiertas y trastos volando en las que desembocaban el un, dos, tres del amor. Posibles respuestas a la pregunta ¿Qué te pasa, cari? Como por ejemplo, “No sé, tú sabrás”, responda otra vez:
– ¿A MI?? ¿NADAAA?
– ¿En serio no lo sabes?
– Nada, estoy fenomenal, como tu nueva amiguita del Facebook…
Campana y se acabó. Necesito hablarlo con alguien, así que convoco al consejo de sabios el miércoles. Abrazo a mi amigo Giancarlo. Es un abrazo grande y entregado entre dos grandes amigos. Nada, todo postureo. Es el único del grupo de siempre que todavía me aguanta. No es que me caiga bien, pero a nuestra edad ya vamos quedando pocos en el país de nunca jamás. “Vaya mierda de semana que llevas” es su conclusión tras tres horas de conversación. Siempre sospeché que no era muy listo.
De todos modos, razón no le falta. Quizá debería hacer algo con mi vida, tan llena de relaciones sin sentido y de alcohol en vena. Pero hoy es juernes y, en el fondo, ya sé para siempre, que sólo está vacía.

Publicado en Escritura diaria

Cuándo

Como mínimo, tu no sabes lo que estas haciendo pero sigues haciéndolo. Una y otra vez. Lo de coger cariño a la piedra hace tiempo que perdió el sentido. Mañana lo dejo, para siempre. No, el lunes. Me ha pillado año nuevo, así que como propósito. O mejor, cuando no necesite nada más para ser feliz.

Publicado en Escritura diaria

Rara

Siempre he pensado que era una persona rara. Rara de cojones, no de estas que la gente dice «uy, pues tiene un punto raro que me resulta gracioso». No, más bien de las que los demás le miran con una mezcla de indiferencia y repugnancia antes de seguir con sus vidas. Esas miradas que se van clavando en el corazón como pequeños alfileres hasta que acaban por formar una armadura dura cubriendo un músculo encostrado. Y como las personas raras, hoy en dia, nos guiamos por el corazón, al final vamos como zombies con un nuestra herida por bandera.