LA VOZ
El áspero tono oído de tu boca
construye mis sueños en la penumbra,
rotos por la luz que el alba encumbra
mientras el ansia en ella entrechoca.
Mi mano anhelante se descoloca.
La vista encarcelada se deslumbra
porque tu sudor fresco se vislumbra
poblando el pecho, salando la roca.
Prendida del vientre giras, vencida.
Tu blanco cuello rehuye tirante
mis dientes perseguidores, tendida,
rezando una súplica susurrante,
apretando los párpados, herida,
llena. Dormido oigo tu voz. Mentira.
ALP, 20/04/2016
EL PRÍNCIPE DE EGIPTO
Surcando tu espalda soy un peregrino
que besa la tierra por la que pisa,
escapando del tiempo y de la prisa
despejando tu pelo del camino.
En tu pecho imploro por mi destino
dibujando unos trazos en la brisa
que regalas, divertida, en tu risa,
temblando dulce cual en la copa el vino.
Alzo mi cayado frente a las aguas
y entono con mi voz una plegaria
al tiempo que te subo las enaguas
tras de lo que una historia milenaria
prometió, con tu falda de paraguas,
al que allí te ofrezca, mi diosa, este aria.
ALP, 20/04/2016
