Espero que puedas perdonarme por los besos que no te daré. Todo parecía ir bien hasta que supimos de tu existencia. Sólo entonces vi como tu padre gestionaba sus negocios igual de mal que sus sentimientos y se largaba dejándonos con la responsabilidad ilimitada de sus deudas. No es fácil soportar los «ya te llamaremos» cuando tu curriculum de mujer florero concluye con una baja maternal inminente. Y los amigos se esfuman cuando necesitas que te devuelvan los favores. Necesito escribir una nueva historia desde cero, sólo siento que tenga que ser poniendo tu punto y final.
