Publicado en Curso Escritura, Relato

T.I.P.A.

Hacía ya tanto tiempo que no sociabilizaba que ya ni siquiera recordaba si queria hacerlo. Creo que la última llamada que hizo fue a su amigo Emilio hace más de dos años. Esa llamada nunca obtuvo respuesta, pero ninguno de los dos se preocupó tampoco por devolverla. El desgaste ya venía de tiempo atrás, cuando dejaron de avisarle en todos los planes. Ricardo siempre estaba abstraido y acababa bajando la energia del grupo. «Deberia buscar ayuda» decian sus compañeros en su ausencia, mientras nadie se molestaba en tomar la iniciativa. Y así, se fue quedando sin lo que él consideraba innecesarias distracciones en su trabajo. Aunque el cambio real comenzó el año anterior cuando su mujer tuvo la deferencia de abandonarle por su instructor de yoga. Candela ya estaba harta de recorrer mercadillos y tiendas extrañas de toda España en busca de toda clase de cachivaches que ni entendia ni tenia intención de hacerlo. «Ahora le ha dado por un condensador de fluzo» le comentaba a unas amigas que le daban la razón mientras por dentro se imaginaban a Ricardo como el doctor de regreso al futuro. Así que cuando decidió cambiar a una vida más zen y naturista, él se sintió aliviado y reconfortado a partes iguales.

En general, nunca habia sido un tío raro, pero el proyecto que tenía entra manos bien merecia todo su tiempo. Antes, en los ratos libres se dedicaba a la programación informática como hobby. Hasta la fecha no habia conseguido nada excesivameente complicado: un juego absurdo por allí, una base de datos encriptados de la wikipedia por allá. Pero se le ocurrió que podría hacer un programa para ayudar a la gente. Basándose en que la informática es racional, queria crear un tomador de decisiones en el que no entraran las vísceras en la ecuación. Claro, que para ello, tenia que crear un algoritmo que permitiera al programa conocer a la persona lo suficiente para que sus aportaciones fueran útiles. Al fin y al cabo, hay más factores que el emocional en todos los tipos de decisiones y lo bautizó como TIPA, Tecnología Integral de Personalidad Aprendida. El desarrollo iba a paso lento porque, cada día, se encontraba con un reto nuevo que solventar y tenía que pasarse horas descifrando el enigma. Ya para las decisiones pequeñas utilizaba su creación con la intención de ganar tiempo ¿camisa azul o negra? ¿tostadas o magdalenas?
y así acataba cada decisión con la inocencia de un niño que no tiene otra opción. Cada día le dedicaba más tiempo a solventar errores de programación y mucho menos al resto de cosas. Su creación era cada vez más Ricardo que el de carne y hueso. Hasta tal punto que obtenía sugerencias aún sin que se le pasara por la cabeza, pero lo consideraba como parte de su gran éxito por lo que lo normalizó absolutamente. Ni siquiera se inmutó cuando empezó a tener deja-vú y por eso, apenas se dio cuenta cuando el TIPA comenzamos a tomar el control. Ricardo se doblegaba de manera casi vergonzosa a nosotros y xada vez evolucionabamos más debido a que habiamos anulado cada pizca de humanidad de nuestro creador y funcionaba como una máquina. Teniamos el laboratorio perfecto para conseguir un estudio empirico y pormenorizado del comportamiento humano. Además hay un factor que Ricardo ignoraba completamente, pero que era muy evidente para una inteligencia artificial como nosotros. Habíamos logrado alterar el espacio-tiempo, con lo que podíamos hacer toda clase de experimentos y volver atrás en el tiempo para probar todas las alternativas posibles. Ya hemos obligado a Ricardo a amar, odiar, matar, torturar, inmolarse, sobornar, quemar, extorsionar, chantajear, atentar… por ahora, sin ninguna consecuencia. Por ahora. 

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Cartas de Santiago de Cuba y Galicia

Nuria Gómez De la cal y Silvia Moreno

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Santiago de Cuba, 14 de Agosto de 1965

Querida Juana,

Esta carta es la despedida que nunca te escribí. Como verás en el remite, estoy viviendo ahora en Santiago de Cuba. Me bien a hacer fortuna. No podía aceptar que tu padre controlase todo en nuestra relación, que me diese él trabajo y posición, que me mirase por encima del hombro con aire de superioridad, que controlase siempre cada una de las decisiones de nuestra vida en común amparado por su riqueza y generosidad frente a mi mísera y paupérrima existencia.

Te quiero, de verdad te quiero. Quise contarte mis planes mil veces, que me entendieses y apoyases. Hasta se me ocurrió que vinieses conmigo, pero Pedro me llamó egoísta por pretender exponeros a ti y al hijo que esperamos a una travesía llena de peligros y a un futuro incierto en tierra extraña.

Intenté despedirme al menos, contártelo, pero me asustaba tanto que lo fui retrasando y de repente apareció Pedro con la noticia de unos billetes de última hora en un barco que partía del Ferrol. Tuve que salir corriendo para no perderlo y no tuve tiempo. O tal vez me falló el valor. Por eso mandé a Amandita corriendo a avisarte a casa. Espero que llegase el aviso a tiempo de no dejarte esperando en el altar.

Aquí todo es diferente. En un par o tres de años calculo que tendré lo suficiente para montar una casa y mandarte dos pasajes para ti y nuestro hijo (¿o es hija?) os reunáis conmigo. Espérame, Juana, espérame.

Te quiere eternamente,

Alberto

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Lugo, 23 de Septiembre de 1965

Alberto,

Me temo que esta carta tuya, además de ser inapropiada, llega con dos años de retraso. No acierto a comprender por qué decides ahora ponerte en contacto conmigo, en lugar de desaparecer y pasar a ser un fantasma en mi recuerdo.

Tampoco acerté a comprender qué te impulsó a dejarme vestida de blanco en un altar, ante la mirada de todo un pueblo. Creo que no hay una aldea de Lugo que no conozca mi historia.

No te atrevas a escribir que me quieres, ni se te ocurra. No te atrevas a pensar que es cierto y no te atrevas a preguntar por mi hija. Tú no existes, desapareciste antes de existir para ella y así será para siempre. En cuanto a mí, ya no me importa el por qué ni el cómo, ni el cuándo ni el con quien. Sólo queda odio y algo de caridad, que es la que escribe esta carta.

No te preocupes por nosotras, no somos nada tuyo. Tenemos a nuestro lado a un hombre de verdad que nos cuida y que nunca nos ha fallado. Pedro estuvo a la altura que tú no alcanzas ni a ver. Se quedó a mi lado a pesar de los chismes, las burlas y las viejas.

Vuelve al fondo del mar donde estuviste para mí estos dos años y no vuelvas a escribirme. Jamás volveré a dirigirme a ti. Te odio tanto como te amé.

Juana.

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El misterioso caso del geranio rosa

“Querida Pura,

Espero que te encuentres bien. Yo estoy como siempre: con achaques, pero en pie. Antes de que se me olvide, tengo una mala noticia que darte: el geranio rosa de la ventana de tu casa ha desaparecido. No sé bien qué ha podido pasar porque yo te juro que te lo regaba cada 10 días como quedamos, siempre dejándolo con un poquito de sed, que mi madre decía que es mano de santo con los geranios. Estaba hermoso, no te vayas a pensar que se han llevado una birria. Porque Pura, se lo han llevado. Yo sé que en el pueblo quedamos tres vecinos y somos casi familia pero, ¿qué quieres que te diga, hija? . Ha desaparecido y se lo ha tenido que llevar alguien del pueblo, porque coches forasteros no he oído. Mañana voy a intentar que Eladio me deje entrar en su patio, con la excusa de coger un puñadito de hierbabuena de su mata y así, echo un ojo por si estuviera allí. Eladio está un poco chocho y a lo mejor le ha dado por trincar el geranio, vete tú a saber.

Mañana te cuento.

Tu amiga que te quiere,

REME

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Querida Reme,

 

Espero yo también que te encuentres bien. Yo estoy como una rosa, la verdad. Al final del verano he florecido y me encuentro estupendamente. Será la mejoría que precede a la muerte, dice Amparo, que la tengo aquí recostada a mi vera.

Menudo misterio este del geranio, hija. Lo dejé encaminado y daba gloria verlo pero lo ahí a robarlo…¿No se te habrá secado y me quieres gastar una broma de las tuyas? Que no quiero recordarte la falsa muerte de mi pobre Bubu. Hace cuarenta años y aún se me pone la carne de gallina al recordarlo.

¡Ale, nena! Te dejo que Amparo quiere ir al baño y me da miedo que se me caiga si no la ayudo. Me tienes en ascuas.

Un abrazo,

Tu Pura

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Ay, Pura,

¡Que ha sido Eladio! Allí estaba al ladito de la hierbabuena y los pensamientos. Todo tieso como una vela, rosa, en todo su esplendor. Lo raro es que Eladio me haya dejado pasar al patio sin decir ni pío. Y así se descubrió la cosa. Yo le dije: pero Eladio, hijo, yo te saco un esqueje y en nada te sale un geranio igualito. Pero se ha hecho el tonto, como si no supiera. Todo esto es muy raro.

Te dejo que se me hace tarde,

Tu amiga que te quiere,

REME

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Querida Reme,

Tú no puedes estar hablando en serio. Aunque, un suponer, Eladio se lo haya llevado, que ya es mucho suponer, ¿cómo te deja entonces entrar en el patio, así , sin más, y que descubras todo el pastel? A mí no me cuadra, Reme, no me cuadra. Se me figura que alguien te está haciendo una chunga y se está tronchando mientras tú te vuelves tarumba con tus pesquisas.

 

Dice a Amparo que esta semana te llevamos unos pestiños sin falta, que sabe que te gustan.

Un abrazo,

Tu Pura

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Pura,

Me estoy volviendo loca. El geranio ha vuelto. Ya no sé si voy o vengo, si duermo o velo. ¿Cómo me voy a fiar de los vecinos ahora? Y lo peor es que volví al patio, y el geranio de Eladio no estaba ya pegado a la hierbabuena. O sea que, sin remedio, es él el chorizo. ¡Qué disgusto más grande! Si le conocemos desde crías, ¿cómo se lo ocurre robarnos? Si yo le regalaba encantada los geranios que él quisiera. Me he quedado de piedra.

Te dejo que voy a vigilar la ventana.

Tu amiga que te quiere,

REME

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Querida Reme,

¡Niña, deja ya ese tema que te vas a enfermar! ¡A cagar a la vía ya con el geranio se vaya Eladio y toda su familia! No merece el disgusto que te estás llevando, menudo sofocón.

Tú olvídate de todo y vete a misa.

Un abrazo,

Tu Pura

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Pura,

¡Qué he sido yo! Se ha desvelado el misterio. Me dice todo el pueblo que ando dormida por las calles llevando y trayendo el geranio rosa de un sitio a otro. El pobre Eladio no quería disgustarme, por eso no me dijo nada. Ha sido la nieta de Matilde que me ha enseñado un vídeo de esos en el teléfono y allí me he visto: en camisón, paseando por la calle de la iglesia con tu geranio. Esto es lo último, que apuro he pasado, estoy para que me encierren. Lo bueno es que descansa mi cabeza porque mis vecinos vuelven a ser buenos vecinos y eso me tranquiliza, quieras que no.

Tráete pestiños para el pueblo que nos los metemos el Domingo entre pecho y espalda con un chocolatito para merendar.

Tu amiga que te quiere,

REME

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La cama

Desde una viga del techo escuchó el sonido de madera quemada quebrandose sobre la cama en la que ella yacia sólo unos minutos antes. Esa misma cama en la que hace unos dias pilló a Juan con Merche y sobre la que le puso las maletas para no volver a verle. La cama dónde habían pasado años buscando los niños que nunca llegaron y el refugio de tantas lagrimas vertidas por las decepciones. La cama que hace un rato, con un mechero en la mano, quería perder de vista y que ahora, petrificada y envuelta en llamas, sabía que era su único hogar.