Publicado en Relato

CLASES DE POLIGAMIA

Flores Japo

Siglo XXXIII, como la edad de Cristo. Los seres humanos vivimos con la televisión implantada en el cerebro desde el nacimiento: como en vuestra antigüedad se ponían los pendientes a las niñas, así uno se acostumbra mejor. La telepatía es el método de telecomunicación más extendido, entre usuarios de todas las naturalezas y especies. Para que lo entendáis desde vuestra perspectiva del pasado, la comunicación piedra-ratón es tan telepática como un diálogo entre tu padre y su PC. Todo el mundo se desplaza a pie o en bicicleta. Se tuvo que prohibir cualquier otro tipo de medio de locomoción para salvar el planeta de las guerras y la contaminación producida por los combustibles. Para desplazamientos transcontinentales, el velero es la única opción. Comemos pastillas hipernutritivas, excepto en los días de Navidad y Fin de Mundo, que nos ponemos las botas como vosotros, degustando todos los manjares que nuestras culturas recuerdan, excepto en el caso de los anglosajones, porque ya no quedan pavos en la Tierra. Seguimos recluidos en esta esquina de la Galaxia que es nuestro planeta. No sabemos de otros mundos ni ellos de nosotros. Es raro, la verdad, pero estamos definitivamente  solos como vida orgánica con conciencia. Monstruos verdes sí que han encontrado en Plutón y en RRG678, pero no fue posible la comunicación y resolvimos no molestarles. Esta decisión fue un hito en el orden de la Tierra: se hizo el primer referéndum a escala mundial para tomar tal decisión. Eso sí, tardamos casi 1 año y medio en cerrar el asunto con tanto candidato, debate, traducciones y recuentos. Las guerras se acabaron una vez que se abrazó la anarquía global y el gobierno universal. Ya sé, no lo entendéis, para vosotros esto es una bipolaridad discordante, pero es que aún no estáis preparados para afrontar este reto. Y en el amor…en el amor todo sigue igual, exactamente como vosotros lo conocéis: chico ama chica, chica pasa de chico, chico suspira y sufre hasta que conoce a otra chica, primera chica ahora ama chico, chico ama dos chicas, etc. O chico ama chico, chico pasa de chico, chico suspira y sufre…etc, etc, etc. Eso sí, las autoridades planetarias ante la irremisible pérdida de energía vital que suponen todos estos devaneos, han tomado cartas en el asunto de las relaciones sentimentales. Se dieron cuenta de que el amor era imposible de controlar así que intentaron mitigar los daños que producía. Y así en todos los barrios, sectores y divisiones, podemos encontrar una escuela gubernamental de poligamia. Es absolutamente obligatorio asistir al menos una vez al año para una sesión de recuerdo, si tienes tu carnet de polígamo en uso. Si eres sospechoso de monogamia, porque has confesado públicamente o no has conseguido el juramento anual de 3 parejas sexuales, debes acudir indefinidamente a las clases hasta conseguir tu certificación. Las clases se asemejan bastante a las arcaicas sesiones de alcohólicos anónimos. Cada uno de los asistentes cuenta por turnos cual es su historia, como ha llegado a caer en la monogamia. Algunos es por cansancio o depresión y sostienen que su energía se agota más buscando nuevas parejas sexuales que ejerciendo su monogamia. Otros juran amar con tal fervor a sus parejas, que no desean a nadie más. En algunos casos, se trata de los miembros más radicales de la Secta Vintage, que disfrutan viviendo como en el Siglo XXI, con sus forros polares y todo. Pero la mayoría de los asistentes, son polígamos reconocidos que asisten únicamente  para su conseguir su sello anual.

¿Por qué os cuento todo esto? Veréis, yo soy profesor en la escuela de Poligamia 44 de la División Margarita, sector Obama, subnación  556.Para mí, la evolución de la especie solo es posible a través de la compartición de conocimientos. En mi mundo, esto es terriblemente sencillo. Pero ayer por la noche, mientras lavaba mis manos en la fuente común, un pensamiento me trastocó.  ¿No sería bonito poder compartir nuestros descubrimientos  con nuestros hermanos del pasado? ¿No sería gratificante poder ahorrar a la humanidad siglos de monogamia? Y la solución apareció de golpe en mi frente: debo intentar evangelizar el pasado, acercar la poligamia global a las generaciones que me preceden. Por ahora, no me he preocupado del método de transferencia, esa no es mi especialidad. Me parece mucho más importante fijar el contenido del conocimiento a retro-transmitir. Y esto, queridos alumnos pasados, es lo que tenéis entre las manos: una guía breve de poligamia que plasma, de forma condensada, todo mi conocimiento en la materia. Puede ser usado como manual del profesor o como libro de cabecera, dada su brutal simplicidad. Recordad que siempre trataremos de mostrar otras opciones, nunca imponer una solución.

Si os parece, vamos a dejar a un lado a los radicales sectarios y a los polígamos reconocidos, y nos vamos a centrar en los otros dos grandes grupos de individuos, que son los que más necesitan nuestra ayuda.

Grupo D: Monógamos por Desgana. Son fácilmente identificables por su apatía general. Normalmente, tienen antecedentes de mala praxis sexual, con denuncias por egoísmo de placer y poca variedad en caricias. ¿Qué podemos hacer para sacarles de su ostracismo sexual? Lo primero: es necesario facilitar a estos individuos el acercamiento a otras parejas sexuales. Ellos  siguen deseando a su prójimo, pero no tienen fuerzas para conquistarlos. Son polígamos en conciencia pero no pueden demostrarlo. Lo más sencillo para cumplir rápidamente con tu objetivo como profesor, y este es un truco infalible, es empujar a uno de ellos hacia otro en su misma situación. De repente se produce una especie de reacción en cadena dentro del grupo de desganados, de forma que salen de las clases con su reluciente carnet de polígamo y 5 parejas sexuales asiduas.

Grupo E: Monógamos por Enamoramiento. Lo primero que debes recordar es que  todos hemos estado en esta situación alguna vez en la vida. Por más o menos tiempo. Debes tratarles con sumo cuidado para no partirles el corazón. ¿Podemos hacer algo para ayudarles? ¡Desde luego! En este caso debemos seguir el método de los tres pasos. No os precipitéis en pasar de uno a otro, tened paciencia. En primer lugar, planteadles: seríais infieles si vuestros amados no pudieran saberlo jamás, si no les dañase? Ante una respuesta afirmativa, ya tienes al alumno encarrilado: solo tienes que darle un empujoncito apelando a que la poligamia está en él, y solo la aparta de sí por no dañar a su amante. Si conseguimos que entienda que la otra parte amada siente lo mismo y que hablando pueden conseguir mejorar sus destinos, ya tenéis dos polígamos más en el aula. Paso dos, plantearemos lo siguiente: seríais infieles si vuestros amados no lo supieran jamás  y vosotros no pudierais recordarlo? Con esta pregunta, atacamos a los alumnos que se sienten culpables, que no pueden soportar la traición al ser amado en su conciencia. Con esta sencilla pregunta, les hacemos conscientes de que la raíz de su monogamia es la culpa y que es un infierno innecesario vivir con ambas, culpa y fidelidad.  Los individuos que en este punto sigan en sus trece, sufren de un enamoramiento gravísimo. Daros cuenta de que se mantienen firmes mientras en resto de sus compañeros de aula ya han claudicado. Para tranquilizaros os diré que el porcentaje de este tipo de alumnos es increíblemente bajo. Y siempre nos queda el paso 3 y definitivo. Esperar…El enamoramiento es un sentimiento profundo pero pasajero. Tarde o temprano, el alumno volverá a su ser normal  y saldrá del programa en los pasos 1 o 2. Es solo cuestión de tiempo y paciencia.

 

Y esto es todo, queridos alumnos pasados. Espero sinceramente que este manual os haya resultado ameno y os sea de utilidad. La poligamia gubernamental es uno de los avances más importantes de la era posmoderna y espero que podáis empezar a abrazarla cuanto antes. Para mí, ha sido un autentico placer compartir mis humildes conocimientos con vosotros.

Un último consejo de un amigo del futuro: disfrutad de vuestros cuerpos sin medida, que cuando os llegue el turno en la incineradora, no quede de vosotros nada más que unos felices huesos eternamente compartidos.

Publicado en Microrrelatos

Mi Bella Durmiente

La reina miró a su rey justo cuando su orgasmo se hizo inevitable. Y en ese mismo segundo, después de 10 años de compartir lecho con su amor, supo que iba a ser madre. Mordió la lengua de su marido y, apretando aún su cuerpo contra sus muslos, le susurró al odio: ¡Esta vez, sí!

Y llegó ella. Y con su llegada colmó de felicidad a sus padres y a todo el reino. La bella Aurora brillaba con luz propia en aquel castillo de vicio y perdición. Y las hadas del reino acudieron encantadas a palacio a regalar sus hechizos a la recién nacida: tus labios serán tan dulces que nadie podrá besarte solo una vez, tus manos serán tan suaves que hombres y mujeres temblarán sin remisión bajo tus caricias, tu sexo será tan caliente que hasta los caballos querrán vivir dentro de ti…Y así se sucedieron los bellos deseos hasta que llegó Morgana. Roja de rabia y celos, cambió virtud por castigo y dijo así: Cuando el deseo de tu amado te envuelva y a tu sexo acceda apremiante, caerás en un sueño eterno del que no podrás despertarte. Y marchó dejando una corte desolada tras de sí.

16 años estuvieron escondiendo a Aurora de cualquier muchacho. Aun cuando la última hada buena hubo mitigado el horror de aquel presagio, el peligro era demasiado. Ya no sería un dormir sin fin: despertaría si podía ser tan deseada, que fuese besada con pasión, aun a costa de la propia muerte del incauto ardiente.

Ignorando esta maldición que cargaba sobre sus dulces hombros, una mañana en el bosque, Aurora encontró un leñador. Cortaba leña sin descanso. Su cuerpo se dibujaba perfecto y potente a través de su humilde atuendo, y ella cayó presa de un nuevo deseo, de una urgencia sin conocer. Y se acercó para tocarle, mientras él soltaba rápidamente su hacha y buscaba los labios de Aurora. Y la besó una y otra vez hasta que sus pantalones no pudieron contenerlo. Desnudó jadeante a la febril Aurora, que abrió sus piernas, deseosa de recibir al leñador. Y en ese instante justo en que sus sexos se tocaron, la joven cayó muerta en brazos de su ardoroso amante.

Así, inerte y sin vida, permaneció hasta que ,100 años después, un apuesto príncipe la encontró tendida en un lecho de flores en el bosque, a los pies de un letrero que rezaba: No besar, peligro de muerte. No pudo dejar de contemplar extasiado la extremada belleza de Aurora: su delicada piel blanca, sus largas pestañas, sus rosados labios carnosos, sus jóvenes pechos apuntando al sol y sus largas piernas abiertas. Sin poder evitarlo, iba acercándose lentamente hacia la muchacha y sin remedio, olvidando el aviso, selló sus labios con el beso mortal tanto tiempo esperado. Muerto el príncipe, resucitó Aurora que, viendo su cadáver desconocido a los pies del lecho, pasó sin pudor por encima, y de una gran zancada, se adentró en el bosque rápidamente, en busca de su leñador 100 años soñado.

Publicado en Poesía

Soneto de mierda

Yo te cagué una mañana de octubre,

Saliste verde como tu fría envidia

Bufando como ágil toro de lidia

Líquido del color de la herrumbre.

 

Pegajoso como era tu costumbre

Te escurriste por mi pierna con desidia

Todavía te huelo y me fastidia

Reconocer tu ácida podredumbre.

 

Apestaste mi mundo, negra marea,

Me alivié al cagarte y acabo el hastío,

¡Ahora por fin mi corazón bombea!

 

Solo me resta decir, querido mío,

Aunque como despedida cruel sea:

Una gran mierda eres, estás vacío.

 

Publicado en Poesía

Por la mañana

Las yemas de mis dedos te conocen

Recorriendo tu cuerpo vagan solas

Como en un suave campo de amapolas

Sin malicia las dejo que retocen.

 

Ya no puedo impedir que te rocen

Que dibujen en tu piel caracolas,

Que se mezan sobre ti como las olas

Que cada playa tuya reconocen.

 

Jamás temen la cálida tormenta,

Que surge de ti cuando despiertas

Devolviendo urgente boca sedienta.

 

Espían tus sentidos, siempre alertas,

Por miedo a que huyas, a que les mientas,

A volver y no encontrar tu isla desierta.

Publicado en Poesía

DIOSES

dioses

-Seamos conscientes de hacerlo bien,

Sentenció Jehová a su audiencia

Mientras el resto ya esperaba a ver

Cómo resultaba la experiencia.

Todos aguardaban menos Teresa

Que sin saber lo que allí hacía

Miraba perpleja a su alrededor

Para comprobar que no era Gandía

Que era donde ella debía estar

A estas alturas de aquel día.

¡Qué iba a pasar con sus 6 hijos!

A esta cuestión nadie le respondía.

-Hola rica, todos me llaman Venus.

Dijo sin más una imponente tía.

-Dios a secas es mi divino nombre,

Soltó un señor que no comprendía

Que Teresa pa´ fiestas no estaba

Entre gente tan, tan desconocida.

-Necesitas velo, le dijo Alá.

-Mira, guapo, en Coslada no se estila,

Mirando sus hermosos ojos negros

Como quien este mundo desafía,

Le espetó Teresa con mucha calma.

-Soy Teresa, dijo ella, supertímida.

-Yo Tata, un gran placer conocerte,

Y miró a Teresa con soez lascivia,

Justo antes de que papá Jehová

Le regalase su mirada fría.

Dios le dijo: -Yo te perdono.

Y todos suspiraron con desidia.

-Ya está bien de jueguecitos vanos

Que este trabajo no es una tontería.

Y ante estas palabras de Alá

Teresa pensó-¡Menuda pandilla!

Yo tengo rapidito que ir al médico,

A que me recete su medicina

Que si estos tíos son imaginarios

Quizás he perdido la cabeza mía.

Mientras todos ya se arremolinaban

En torno a la efervescente mesilla

Que en el centro rotunda se hallaba

Y mil piezas de barro contenía.

-Voy a empezar! Otra vez dijo Alá

Hablando entre una gran algarabía

De Dioses muy felices y contentos

Y una Teresa azul y sorprendida

Por un mareo repentino y grande

Que casi acaba con su fútil vida.

-Si estoy embarazada, me suicido.

Pensó mientras echaba la papilla

-¿Estás bien? le preguntó el Dios Tata

-¡Hombre, por Dios, que esa teta es mía!

Gritó Teresa mientras apartaba

De su pecho la manaza bandida

Que el caliente Tata travieso posó

Sobre ella sin esconder su alegría.

-Hijo, yo te perdono, dijo Dios

Que si lo piensas más bien parecía

Un cura plasta que un Dios de Verdad

-Se me cae el brazo y te suelto una hostia,

negrito de los cojones, dijo ella

Y al fin Tata su mirada escondía.

Pues en Coslada son así de bordes

Con los jetas que sus cuerpos codician.

-Mejor que te vayas acostumbrando,

Que esto parece un pulpo, sí, querida.

Susurró sutil Venus a Teresa

Metiendo los dedos en la herida.

Al acercarse despacio a la mesa

Teresa descubrió que allí en la esquina

Agachado y agarrando un martillo

Se encontraba otro Dios en cuclillas.

-¿Quién es ese pedazo de maromo?

Preguntó Teresa así de ojiplática

Admirando el cuerpazo del muchacho

Más guapo que vió en toda su vida.

-Tor, es su nombre. ¿Está bueno, verdad?

Esa pobre criatura todavía

No es capaz de comunicarse con nadie.

-Ah! Le conozco de la peluquería,

¿No es el australiano de Elsa Pataky?

Menudo marido se ha marcado la tía.

Y todos miraron a Teresa así

Como si hubiese pedido una ensaladilla.

-¡Calla, mujer! Voceó el gran Alá,

Levantándose veloz de su silla.

No ves que es un hombre atormentado

Pues ese bello actor de pacotilla

Es más hermoso de lo que él siempre fue

Careciendo de su esencia divina

Que un vulgar mortal no debería jamás

Superar ni en belleza ni elegancia

A todo un Dios con su martillo y todo

¡Qué hay que respetar la mitología!

-¡Al lío! Hay que trabajar que es tarde

Y sin falta acabar todo este día.

Y comenzaron todos a jugar

Con trozos de barro de la mesilla

Que eran todas partes del cuerpo humano

Como en aquel curso de anatomía

Que Teresa dio en la universidad

Cuando estuvo viviendo en Comillas.

Y comenzaron los Dioses a colocar

Las mil y una piezas que elegir podían

Para formar un pequeño muñeco

Que en la fuerte mesa se sostenía.

-Casi le pongo la pierna en el brazo,

Saltó Teresita un poco perdida.

-Esto lo voy a hacer en casa

Y pasar las tardes entretenida

Un día de estos de mucha lluvia

Con mis seis fieritas hiperactivas.

-¿Dónde estarán todos ellos ahora?

-Crear un Dios terrenal  es cosa fina,

Concéntrate ya y no pienses en nada

Que este limbo enseguidita termina.

Le confesó Dios sin dar más detalle.

-Limbo suena a muerta, y  yo estoy muy viva.

Dijo Teresa asustada y nerviosa

Con su cara completamente lívida.

-Viva estás, pero no sobre la Tierra.

Que para crear un Dios digno de Olimpia

Necesitamos tu ayuda más carnal

Que si no nos salen muy altivas,

Llenas de un orgullo grande y vanal

Las deidades que sobre el mundo habitan.

-No sé si está al revés, dijo Teresa.

Agarrando sin pudor la pilila

Del nuevo Dios de barro en construcción

Pegado con gotas de agua tibia.

 Y sin vergüenza Teresa añadió

-Yo en esta parte más barro echaría.

Que solo tengo una oportunidad

Y nunca más me lo perdonaría

Si dejara a un Dios sin buenas armas

Para el amor y otras guarrerías.

-¡Ahora viene el culo! Dijo Venus

Aplaudiendo como si una chiquilla

Hubiese tomado su bello cuerpo.

Los ojos de Alá brillaban con rabia

-Perdónalas, Alá, no tienen control

Se comportan como dos tontas crías.

Intervino ágil Dios para poner paz

Y que allí reinara la armonía.

-No me parece bien lo que hacéis

-Alá el pobre hombre no comprendía

Que para crear un semi Dios terrenal

Hubiese que hablar de mil porquerías.

Y siguió con la matraca sin piedad

-No está bien que su pene le defina.

-¿Cómo coño me defino sin tetas?

Y no es que yo sea una vulgar guarrilla

Pero si por algo me habéis traído aquí

es para escuchar mi opinión sentida

y os digo que un hombre feliz en la Tierra

Un enorme nardo siempre necesita

Y si es una mujer dos buenas tetas

Que no les va a importar que les defina.

Y ya todos los Dioses asintieron

Ganando Teresa al fin la partida

Y de esta forma terminaron al Dios

Resultando que era una maravilla

Pues todo él sin aliento te dejaba

Si sobre él tu mirada detenías

Y contemplabas su tremendo porte

Con todas las virtudes necesarias

Para que los terrícolas incrédulos

Recordaran que los Dioses existían

Y que alguno andaba entre ellos

Y a otros casi nunca se les veía

Despidieron a Teresa que encantada

Les dijo que a todos les rezaría

Y que volvía rápido a Coslada

A preparar unas empanadillas

Para sus seis muchachitos glotones

Y para postre una buena sandía.

-Necesito que algún Dios sin demora

Me acerque rápido a la guardería

Que el pequeño sale justo a las cinco

Y aquí ya se acabó la tareita.

-Yo no estoy bajando a ese nivel nunca,

Te acerco a una estación de Cercanías.

Y de paso dejo al nuevo allí abajo

Para que comience su nueva vida.

Y así fue como Teresa y los Dioses

Crearon juntos aquella maravilla

Llamada en la tierra Paul Newman

Y así este divino cuento termina.

-Seamos conscientes de hacerlo bien,

Sentenció Jehová a su audiencia

Mientras el resto ya esperaba a ver

Cómo resultaba la experiencia.

Todos aguardaban menos Teresa

Que sin saber lo que allí hacía

Miraba perpleja a su alrededor

Para comprobar que no era Gandía

Que era donde ella debía estar

A estas alturas de aquel día.

¡Qué iba a pasar con sus 6 hijos!

A esta cuestión nadie le respondía.

-Hola rica, todos me llaman Venus.

Dijo sin más una imponente tía.

-Dios a secas es mi divino nombre,

Soltó un señor que no comprendía

Que Teresa pa´ fiestas no estaba

Entre gente tan, tan desconocida.

-Necesitas velo, le dijo Alá.

-Mira, guapo, en Coslada no se estila,

Mirando sus hermosos ojos negros

Como quien este mundo desafía,

Le espetó Teresa con mucha calma.

-Soy Teresa, dijo ella, supertímida.

-Yo Tata, un gran placer conocerte,

Y miró a Teresa con soez lascivia,

Justo antes de que papá Jehová

Le regalase su mirada fría.

Dios le dijo: -Yo te perdono.

Y todos suspiraron con desidia.

-Ya está bien de jueguecitos vanos

Que este trabajo no es una tontería.

Y ante estas palabras de Alá

Teresa pensó-¡Menuda pandilla!

Yo tengo rapidito que ir al médico,

A que me recete su medicina

Que si estos tíos son imaginarios

Quizás he perdido la cabeza mía.

Mientras todos ya se arremolinaban

En torno a la efervescente mesilla

Que en el centro rotunda se hallaba

Y mil piezas de barro contenía.

-Voy a empezar! Otra vez dijo Alá

Hablando entre una gran algarabía

De Dioses muy felices y contentos

Y una Teresa azul y sorprendida

Por un mareo repentino y grande

Que casi acaba con su fútil vida.

-Si estoy embarazada, me suicido.

Pensó mientras echaba la papilla

-¿Estás bien? le preguntó el Dios Tata

-¡Hombre, por Dios, que esa teta es mía!

Gritó Teresa mientras apartaba

De su pecho la manaza bandida

Que el caliente Tata travieso posó

Sobre ella sin esconder su alegría.

-Hijo, yo te perdono, dijo Dios

Que si lo piensas más bien parecía

Un cura plasta que un Dios de Verdad

-Se me cae el brazo y te suelto una hostia,

negrito de los cojones, dijo ella

Y al fin Tata su mirada escondía.

Pues en Coslada son así de bordes

Con los jetas que sus cuerpos codician.

-Mejor que te vayas acostumbrando,

Que esto parece un pulpo, sí, querida.

Susurró sutil Venus a Teresa

Metiendo los dedos en la herida.

Al acercarse despacio a la mesa

Teresa descubrió que allí en la esquina

Agachado y agarrando un martillo

Se encontraba otro Dios en cuclillas.

-¿Quién es ese pedazo de maromo?

Preguntó Teresa así de ojiplática

Admirando el cuerpazo del muchacho

Más guapo que vió en toda su vida.

-Tor, es su nombre. ¿Está bueno, verdad?

Esa pobre criatura todavía

No es capaz de comunicarse con nadie.

-Ah! Le conozco de la peluquería,

¿No es el australiano de Elsa Pataky?

Menudo marido se ha marcado la tía.

Y todos miraron a Teresa así

Como si hubiese pedido una ensaladilla.

-¡Calla, mujer! Voceó el gran Alá,

Levantándose veloz de su silla.

No ves que es un hombre atormentado

Pues ese bello actor de pacotilla

Es más hermoso de lo que él siempre fue

Careciendo de su esencia divina

Que un vulgar mortal no debería jamás

Superar ni en belleza ni elegancia

A todo un Dios con su martillo y todo

¡Qué hay que respetar la mitología!

-¡Al lío! Hay que trabajar que es tarde

Y sin falta acabar todo este día.

Y comenzaron todos a jugar

Con trozos de barro de la mesilla

Que eran todas partes del cuerpo humano

Como en aquel curso de anatomía

Que Teresa dio en la universidad

Cuando estuvo viviendo en Comillas.

Y comenzaron los Dioses a colocar

Las mil y una piezas que elegir podían

Para formar un pequeño muñeco

Que en la fuerte mesa se sostenía.

-Casi le pongo la pierna en el brazo,

Saltó Teresita un poco perdida.

-Esto lo voy a hacer en casa

Y pasar las tardes entretenida

Un día de estos de mucha lluvia

Con mis seis fieritas hiperactivas.

-¿Dónde estarán todos ellos ahora?

-Crear un Dios terrenal  es cosa fina,

Concéntrate ya y no pienses en nada

Que este limbo enseguidita termina.

Le confesó Dios sin dar más detalle.

-Limbo suena a muerta, y  yo estoy muy viva.

Dijo Teresa asustada y nerviosa

Con su cara completamente lívida.

-Viva estás, pero no sobre la Tierra.

Que para crear un Dios digno de Olimpia

Necesitamos tu ayuda más carnal

Que si no nos salen muy altivas,

Llenas de un orgullo grande y vanal

Las deidades que sobre el mundo habitan.

-No sé si está al revés, dijo Teresa.

Agarrando sin pudor la pilila

Del nuevo Dios de barro en construcción

Pegado con gotas de agua tibia.

 Y sin vergüenza Teresa añadió

-Yo en esta parte más barro echaría.

Que solo tengo una oportunidad

Y nunca más me lo perdonaría

Si dejara a un Dios sin buenas armas

Para el amor y otras guarrerías.

-¡Ahora viene el culo! Dijo Venus

Aplaudiendo como si una chiquilla

Hubiese tomado su bello cuerpo.

Los ojos de Alá brillaban con rabia

-Perdónalas, Alá, no tienen control

Se comportan como dos tontas crías.

Intervino ágil Dios para poner paz

Y que allí reinara la armonía.

-No me parece bien lo que hacéis

-Alá el pobre hombre no comprendía

Que para crear un semi Dios terrenal

Hubiese que hablar de mil porquerías.

Y siguió con la matraca sin piedad

-No está bien que su pene le defina.

-¿Cómo coño me defino sin tetas?

Y no es que yo sea una vulgar guarrilla

Pero si por algo me habéis traído aquí

es para escuchar mi opinión sentida

y os digo que un hombre feliz en la Tierra

Un enorme nardo siempre necesita

Y si es una mujer dos buenas tetas

Que no les va a importar que les defina.

Y ya todos los Dioses asintieron

Ganando Teresa al fin la partida

Y de esta forma terminaron al Dios

Resultando que era una maravilla

Pues todo él sin aliento te dejaba

Si sobre él tu mirada detenías

Y contemplabas su tremendo porte

Con todas las virtudes necesarias

Para que los terrícolas incrédulos

Recordaran que los Dioses existían

Y que alguno andaba entre ellos

Y a otros casi nunca se les veía

Despidieron a Teresa que encantada

Les dijo que a todos les rezaría

Y que volvía rápido a Coslada

A preparar unas empanadillas

Para sus seis muchachitos glotones

Y para postre una buena sandía.

-Necesito que algún Dios sin demora

Me acerque rápido a la guardería

Que el pequeño sale justo a las cinco

Y aquí ya se acabó la tareita.

-Yo no estoy bajando a ese nivel nunca,

Te acerco a una estación de Cercanías.

Y de paso dejo al nuevo allí abajo

Para que comience su nueva vida.

Y así fue como Teresa y los Dioses

Crearon juntos aquella maravilla

Llamada en la tierra Paul Newman

Y así este divino cuento termina.