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Y tú qué harías si…

He ido la entrevista de trabajo que quedaba lejísimos,me he perdido en la salida de la M-30, no encontraba sitio para aparcar, he dado mil vueltas, cuando llego toda sudada y descompuesta, me toca una secretaria que no encuentra mi cita. Después de 2 horas, comprueba en la agenda que se les ha olvidado anularme la cita, que ya habían encontrado al candidato perfecto, que lo siente mucho. Cuando llego al sitio donde he dejado mi coche me encuentro la pegatina. La grúa ha retirado mi coche. ¡Multazo!

Bien. Vamos a hacer algo sencillo, que pueda controlar y que me haga feliz. Saco un cigarro del bolsillo mientras me dirijo a la terraza más cercana. -Una cerveza, por favor. -¿Caña? – No, mínimo un doble, que tengo para rato.

¿Dónde está el depósito, Google? Muy bien, me pilla de casa casi igual de a mano que la empresa en la que ni se han molestado en conocerme para explotarme. Y como tuviera que pagar todos los días la grúa, no me iba a salir a cuenta venir a trabajar.

¡A otra cosa mariposa! Voy a enviar un par de invitaciones de Linkedin más, llamó a un taxi que me lleve a por mi coche y me voy a mi casa a pegarme un buen baño. Hoy me he ganado pedir una pizza para cenar y ver un par de capítulos de más de cualquier serie, hasta que se me cierren los ojos o lo que surja.

Nota mental: mañana ten mucho cuidadito de con qué pie sales de la cama, bonita, que ya has cubierto el cupo para toda la semana.

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Relato: un personaje y una obsesión

El personaje:

Él está sentado en el metro y sé que es pintor por las manchitas blancas que encuentro en su cabeza, casi sin pelo resaltan mucho. Es tan grande que ocupa casi dos asientos. Yo diría que es ruso, un pintor ruso. ¿Qué hace jugando a los marcianitos con sus 45 años y sus manos de jugar al baloncesto? No sé si es guapo, porque no levanta la cabeza de los muñequitos, pero su nariz es recta y su piel curtida.

La obsesión:

Los perros

Hace quince años, en el metro de San Petersburgo, volvía del trabajo como  todos los días cuando, de repente, me pregunté qué podía hacer para salir de la rutina. Siempre llegaba a casa y soñaba con los números de las tarjetas y de las cuentas bancarias y al final tenía la cabeza llena de cosas y el cuerpo vacío de cansancio. No dormir en días pasa factura. Si tuviera un perro al menos tendría la obligación de salir todos los días, así que, al día siguiente salí de la perrera con mi cruce de mastín.

Y ahí todo empezó a cambiar. Ya todo el día estaba pensando en Blini el mastín, y en el momento de llegar a casa y verle corriendo hacia mí con su cadera loca.

Ya no había números en mi cabeza, sólo pelos que formaban bolas. Los clientes no hablaban sino ladraban y el director de la sucursal me invitó a irme cuando intenté jugar con uno de ellos a la pelota.

Ahora vivo a las afueras, ya no podía vivir en mi apartamento con mi camada, y me dedico a pintarlos. Ellos me inspiran y cada vez que termino un cuadro lo someto a votación popular entre mi familia. Dependiendo de los «guaus» que obtenga le pongo el precio para venderlos y ganar lo suficente para comprarnos el pienso.

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Me gusta

Me gusta la brisa que choca con mi cara, caminar en mi barrio viendo las distintas caras que me rodean. Me gusta la risa, la soledad de mi casa, echar de menos a mi familia, una buena tarde con amigos, reir hasta llorar. Me gusta los dias de sillon, la tele con sonido, saber que todo estara bien, olvidar en el momento, dejar de escuchar, saber que nadie puede oir mis pensamientos, me encanta mandar a la mierda a algunos. Me gusta desconocer las cosas sabiendo que son… Me gusta las seis de la tarde, un fin de semana de verano, un domingo lluvioso en casa. Me gusta los dias hasta tarde, soñar, reir, respira, correr de mis pensamientos, sentirme libre y unica. Me encanta volver a casa, saber que alguien me espera.

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Volver a casa…

Madrid 26 de febrero del 2016

Clima bastante regular, 14 dias para llegar a mi isla, sentimientos encontrados, 10 kilos de más, ganas de no ir, ganas de llorar, volar 14 horas solo para verla y sentir su aroma, su brisa, su humedad. Ver mis calles tan familiares pero tan lejanas en mi cabeza, rostros familiares, tactos conocidos, risas rápidas o que se prologaran en el tiempo. Relatos que aguardan mi llegada, lágrimas contenidas, suspiros al viento, 4 patas que no me recuerdan, una morena cocinando lo que más  me gusta, el cariño de una madre, las peleas con mi hermanito que ya es más grande que yo, un padre que me dira ¿para que viniste? Ganas de ver todo como la primera vez. Una cama conocida, unos brazos que no son mios que me abrazaran para cumplir lo prometido, ganas y más ganas. Ahi llegare al lugar que es mi casa de verdad, desde siempre, pero esta vez soy una visitante, la visita de la casa en mi propia casa que ya no es mia porque Madrid me espera como el amante más fiel que siempre ha esperado.