Con lo que tengo ¿Qué puedo hacer? Si solamente tuviera una oportunidad de amarte, de olerte entera, de buscar tu pelo bendito, tu cuello fino y pálido, sugerente que desaparece en el escote, que es un arte de pagar equitativo, igualitario, como tus besos populares. Las fiestas de mi pueblo son populares también, como luces de interminables guirnaldas prendidas al partir. Un beso, una flor y todos los momentos que me besas en las mejillas. Me gustan, los besos en la boca son lo mío ¿o era lo tuyo? Hay veces que la propiedad privada es tan necesaria como una bufanfa en verano
Categoría: Poesía
Cadáver Exquisito (IV)
Reunión perfecta, todo en su sitio. Miradas vivas y cuerpos despiertos cada mañana en tus brazos y tu boca, que es el buenos días que se alarga hasta que ni siquiera es de dia. En realidad siempre te he amado pero nunca lo he sabido y hoy lo sé. Tú no me comprendes, ni te lo imaginas, pero es verdad, ángel de amor, en esta… palabras venid a mi, rescatadme porque mi alma se quedó seca cuando tus ojos se apagaron, cuando desfilabamos frente al barco de la virgen de temores y prejuicios, de cargas y sin sabores, como si nunca antes hubieses existido.
TIEMPO REVUELTO
Vengo, mi flaca, de la calle y están jarreando mujeres,
morochas, rubias, jaquetonas, menuditas.
Todas llevan un prado recién segado oliendo en el pelo;
de la mayoría manan risas de gorrión,
y casi todas vuelan en grupos sobre los estanques.
Y te digo, flaca, el cuello se me ha girado,
¿seis veces? Bueno, no tantas.
Abrí el periódico en el café.
El hombre del tiempo dice que seguirá así unas semanas.
Espero que sabrás perdonarnos a mí y a Mayo.

Despojar a una mujer de la camisa
encierra en sí una intriga y una apuesta
un acertijo serio, un duelo inmenso
una aventura, un azar, una promesa.
Despojar a una mujer de la camisa
nos propone un enigma irresoluble
una cábala distinta en cada hombro
un olor a verano en los ojales
que nos contagia de la urgencia del bandido
y nos hace desear que el tiempo pare.
Liberar cada botón, un regocijo
donde la yema del dedo se nos quema
el contacto con el nácar nos embriaga
y la palma de la mano redondea
el prodigio de la curva femenina
que nos llama como el agua a la marea.
Despojar a una mujer de la camisa
nos convoca a misterios de otros tiempos
nos contrata a destajos infinitos
y nos hace generales sin su guerra.
Una mujer sin botones en su blusa
contiene irreverencias siempre ignotas
cortesías de la piel que no entendemos
armonías incansables y estivales
estridencias, recovecos y hambres fieras.
Despojar a una mujer de la camisa
nos hace levantar nuestra mirada
al vuelo ya iniciado de la tela
como niños mirando una cometa
y bajarla en la caída al blanco tibio
que nos muestra otro país tras la frontera.
Despojar a una mujer de la camisa
tiene consecuencias a futuro,
los arboles se inclinan a tu paso
acelera el respirar, se mira al frente
nuestros ojos aletean como mirlos
los latidos se adelgazan y en un punto,
en la alcoba se desparejan los zapatos
y en la ciudad se trabaja sin sentido.
Despojar a una mujer de la camisa
nos guía firme el timón, alta la proa
y nos saca al mar azul en cada hilo
con un rumbo inevitable hacia la alcoba.
Cadáver exquisito (III)
En cualquier parte nace un verso que convierte el mundo en un sitio mejor. En un lugar dónde quedarse. Quieto, inmóvil, muerto, en una vida que siempre pensé que no me correspondía porque yo siento que mi vida no puede continuar de fresa y chocolate.
Y me muero en sus ojos verdes cada vez que me mira. Es que no puedo pensar en nada que no sean tus manos en mi cuerpo desnudo, como estaba en su cama, empotrandome como nadie. Me tocó como nadie. Me mordió la lengua que buscaba el fondo de su boca, y mis dientes se clavaron en sus labios rojos y carnosos, manos que se posan en mi culo. Tan alto que nunca soñaste llegar. Buscame entre sabanas que me recubren lo justo, aunque tampoco inporta. Nunca más nada importaría, sólo su lengua en mi sexo.
Cadáver exquisito (II)
Maria se levanta cada mañana y se arrastra. Su corazón estalla en mil pedazos. Ya no sé si es de noche o de dia, porque el sol sale a cualquier hora, para saltar los muros de los miedos, y por fin logramos lo que siempre soñamos, lo que nunca nos atrevimos, corriendo desnudos como haciamos cuando nos escondiamos en aquellas playas de arena fina y sus aguas bañaban mi razón.No pude más y me dejé llevar.
A ti, tan tonto, que me ignoras. Ya te pedí perdón ¿Qué más quieres hacer conmigo? Vuelame más allá de los sentidos, arrancame la ropa y hazme sentir como si nunca me hubieran follado así, rompiendo mi boca juguetona, y entonces, mi risa me acompañó y se murió de repente.
Sangre viva, pasión, en tu cuerpo, nos amamos en la noche hasta que ya no tengo manos sin tu olor, no versos que no te nombren junto a mis tetas. La izquierda, la derecha, que más da.
Cadáver exquisito (I)
Me encontré entre tus entrañas. Y de repente me vi desnudo como un bebé blanco que nunca se ha expuesto a este mundo. Mundo redondo, pleno, maravilloso. Siempre me quiero morir de amores y pasiones. Soy yo. Depende del dia, puedo dar un paso más allá del fin del mundo que te pintan.
Los momentos que nunca tuvimos nos recordaban sus cuerpos temblorosos, gimiendo entre sus brazos, dentro de su cuerpo. Sintiendo cada momento se hace más corto.
Pero me ignoras de tal forma como Madrid en verano. No me digas más, no hables, no pienses, no controles mis ansias ni mis besos. Abandónate y sueña conmigo.
Pies descalzos
Pies descalzos, niños jugando por la calle juegos inventados, un futuro incierto soñado ¿que pasara ahora? ya no se preguntan, injusticias es lo que respiran en un ambiente hostil de pobreza.
Niños corriendo por las calles, chancletas rotas que se quedan en el camino, sonrisas llenas de tristezas «ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que comi» piensan.
Injusticias, políticos hipocritas…. El perro que muere de hambre al lado del restaurante de moda, el viejo que muere de hambre al lado del perro moribundo, el niño con la barriga llena de lombrices que espera paciente mientras el joven con sus zapatos de Dior tira sus sobras en la basura.
Sueños rotos, infancias destruidas en trabajos forzados para cumplir con su familia y que puedan tener algo con que engañar la barriga.
Sociedades ciegas que ignoran la tristeza y la vida que hay más alla de sus carros de lujo y sus seis comidas al dia.
Soneto de mierda
Yo te cagué una mañana de octubre,
Saliste verde como tu fría envidia
Bufando como ágil toro de lidia
Líquido del color de la herrumbre.
Pegajoso como era tu costumbre
Te escurriste por mi pierna con desidia
Todavía te huelo y me fastidia
Reconocer tu ácida podredumbre.
Apestaste mi mundo, negra marea,
Me alivié al cagarte y acabo el hastío,
¡Ahora por fin mi corazón bombea!
Solo me resta decir, querido mío,
Aunque como despedida cruel sea:
Una gran mierda eres, estás vacío.
Por la mañana
Las yemas de mis dedos te conocen
Recorriendo tu cuerpo vagan solas
Como en un suave campo de amapolas
Sin malicia las dejo que retocen.
Ya no puedo impedir que te rocen
Que dibujen en tu piel caracolas,
Que se mezan sobre ti como las olas
Que cada playa tuya reconocen.
Jamás temen la cálida tormenta,
Que surge de ti cuando despiertas
Devolviendo urgente boca sedienta.
Espían tus sentidos, siempre alertas,
Por miedo a que huyas, a que les mientas,
A volver y no encontrar tu isla desierta.

